Acción Humana
“El estudio de la economía no tiene que ver con las cosas y los objetos materiales tangibles, sino con los hombres, sus significados y sus acciones. Los bienes, las mercancías y la riqueza no son
elementos de la naturaleza: son significados construidos por quienes actúan.”
— Ludwig Von Mises
Bogotá. 4:30 AM
Todavía no ha salido el sol. Rosa se levanta en silencio para no despertar a sus hijos. Se alista, calienta café, y mira su billetera. Apenas tiene 40 mil pesos hasta el viernes. Aún falta una semana para recibir la quincena.
Rosa debe tomar decisiones:
No sabe si pagar la factura del celular o retrasarse un poco y mejor comprar algo de
mercado. En el colegio le mandaron una nota indicando que su hija tiene una presentación especial y necesita de un disfraz que debe pagar a más tardar hoy.
Cree que necesitará pedir un préstamo a algún familiar o amiga, y si está muy difícil
recurrir a un gota a gota.
En ese instante, Rosa tal vez no lo sabe…
¡pero está haciendo economía!. No la de documentos con graficas complejas y muchos números. Tampoco la de bolsa de wall street.
Rosa está haciendo economía de verdad: está tomando decisiones humanas bajo presión, con recursos muy, muy limitados, y con mucho miedo de fallar.
Muchos piensan que la economía es complicada. Que trata de dinero, bancos, precios, mercados… gente que la ha estudiado o gente con dinero y poder.
Pero no es así.
La economía, en realidad, comienza aquí: -En nuestras decisiones diarias. -En cómo tú y yo usamos nuestro tiempo, nuestra energía, nuestra atención o nuestro dinero. -En lo que decidimos hacer… y en lo que decidimos también…no hacer.
Ludwig von Mises —uno de los pensadores más brillantes del siglo XX— nos dejó una idea muy importante para no olvidar:
La economía no trata de cosas, sino de personas. En lugar de enfocarse en números y objetos, la economía debe enfocarse en el estudio de la acción humana y sus elecciones en condiciones de escasez.
Esto significa que no basta con mirar “cosas” allá afuera.
Para entender la economía, hay que mirar hacia adentro: hacia nuestras intenciones, nuestros hábitos, la forma en la que tomamos decisiones, nuestra relación con el tiempo… nuestras metas y nuestros sueños.
Mises llamó a esta ciencia praxeología:
Una forma de estudiar acciones humanas en condiciones de escasez.
¿Acciones humanas en condiciones de escasez?
Así es Juan. Vivimos en un mundo donde no podemos hacerlo todo. Tenemos que elegir. Y al elegir, usamos medios limitados o escasos: como el tiempo, la energía, el dinero, o la atención, (sí, la atención también es limitada y escaza). Todos estos medios limitados los utilizamos para alcanzar fines que consideramos valiosos.
Entonces, lo que convierte algo en económico no es el objeto en sí, sino la intención que hay detrás.
Vamos con un ejemplo:
Una bicicleta no es parte de la economía solo por existir. Lo es cuando alguien decide comprarla, venderla, repararla o regalarla. Exactamente esto aplica en las acciones humanas de lo que hacemos con las semillas, con la tierra, con el oro o con el bitcoin.
De esta forma, la economía no es una ciencia de cosas. ¡Es una ciencia de decisiones. De sentido. De significados y de acciones humanas!. Por tanto, esta será una de las ideas principales de esta primera lección.
¿Esto quiere decir que todo lo que hacemos se encuentra en el campo de estudio de la economía?
Desde la perspectiva de la Escuela Austríaca… no todo.
¿Escuela Austríaca? ¿Qué es eso?
La Escuela Austríaca de Economía es una corriente de pensamiento económico que nació en Viena, Austria, en el siglo XIX. Su nombre no tiene que ver con un país, sino con un grupo de pensadores que cambiaron por completo la forma de entender la economía.
Ellos dijeron algo muy simple… pero muy poderoso:
“La economía no empieza con fórmulas, ni con estadísticas, ni con gobiernos…
Empieza con las personas.
Con lo que decidimos hacer cada día.”
Entre los pensadores más conocidos de esta escuela, están:
• Carl Menger, fundador de la escuela austriaca en 1871.
• Ludwig von Mises, que desarrolló la teoría de la acción humana y demostró la
imposibilidad del cálculo económico en los sistemas socialistas.
• Friedrich Hayek, Premio Nobel de Economía, quien mostró como el conocimiento
disperso se coordina vía precios. Hayek también defendió el orden espontáneo en los mercados.
• Otro autor interesantes es Murray Rothbard, quién fusionó la economía austriaca con el anarcocapitalismo, reivindicando principalmente la ética de la propiedad privada. Llevando estas ideas a las discusiones sobre libertad, política, dinero y sociedad.
• Y más recientemente, Saifedean Ammous, economista austriaco autor de El patrón Bitcoin y Principios de Economía, el libro en que basamos gran parte de esta lección.
Ammous retoma y actualiza esta tradición austriaca para explicar el papel del dinero sólido y la tecnología en el mundo actual.
En esta escuela se puede percibir de entrada, que los pensadores ponen al ser humano en el centro. No al Estado, a las estadísticas, ni a las fórmulas … Lo que fue bastante disruptivo para su época y para la actualidad.
¿Y qué tiene que ver esto con la acción humana?
Todo.
Porque para la Escuela Austríaca, la economía no se puede entender sin comprender cómo actuamos los seres humanos.
Y actuar no es simplemente moverse.
Actuar es ¡imaginar algo mejor… y hacer algo para acercarnos a eso que imaginamos!.
Por eso, una emoción repentina, un estornudo, un reflejo o cualquier reacción, no se pueden considerar acciones humanas en sentido económico.
Pero si tú decides estudiar, emprender una empresa, ahorrar, invertir, renunciar a tu trabajo por uno mejor, mudarte, sembrar tomate, invertir en bitcoin, o cuidar a tu madre en lugar de ir a trabajar… entonces sí estás actuando en el sentido económico, porque estás actuando racionalmente.
Y eso —justamente eso— es lo que estudia la economía desde esta mirada.
—¿Acciones racionales? ¿Se puede considerar que actúo racionalmente aunque me equivoque?
Sí.
Para Ludwig von Mises, toda acción deliberada es racional, incluso si desde fuera parece un error.
—¿Por qué?
Porque toda acción humana nace de algo muy poderoso: – La capacidad de imaginar un estado mejor que el actual… – y la creencia de que hacer algo nos puede acercar a ese estado.
Si nos fijamos bien, No actuamos porque lo tengamos todo resuelto. Actuamos porque deseamos algo diferente.
Y esto lo resume con claridad Murray Rothbard.
“Actuamos cuando imaginamos un estado mejor que el actual y creemos que hacer algo puede
acercarnos a ese estado.”
Ven? Así de simple.
Así de humano.
Trabajemos juntos el siguiente ejemplo:
Imaginemos el mundo como si fuera plastilina.
Un mundo sin forma, ni valor, ni propósito por sí mismo. Sólo está ahí.
Luego llegamos nosotros —con nuestras manos, con nuestra razón, con nuestra voluntad—
quienes lo moldeamos. Quienes lo transformamos en algo significativo. En algo productivo. En
algo que nos permita estar mejor.
Por ejemplo:
Un árbol puede ser sombra en un día soleado, también podría convertirse en madera o ser
materia prima para construir una silla muy cómoda.
El oro puede ser solo una piedra amarilla rara y escaza… o convertirse en dinero.
Un celular puede ser sólo un medio de comunicación o entretenimiento… o ser una
herramienta de trabajo para difundir contenido de valor.
Porque, somos las personas concretas, con nombre y rostro, quiénes actúamos cada día con intención.
Y de aquí es muy importante comprender que, cada decisión tuya —aunque te parezca pequeña—
tiene un impacto real.
El mundo que habitamos hoy es el resultado de millones de elecciones humanas. No de modelos
matemáticos.
—¿Y qué relación hay entre mi poder de decisión y querer estar mejor?… ¿Qué tiene que ver eso con Bitcoin?
Todo.
Porque esto nos devuelve gran parte del poder que hemos depositado históricamente en otros seres humanos. Juan, cuando comprendemos que el mundo debería estar determinado por las decisiones de personas libres, entendemos por qué el dinero, esa herramienta donde depositamos toda nuestra energía, también debería nacer de la acción humana tuya y mía… no de intereses particulares que están centralizados.
Y por eso Bitcoin representa una revolución coherente con esta visión.
Porque No fue creado ni está controlado por un banco central, como estamos acostrumbrados.
Especialmente desde 1971, cuando la humanidad abandonó el patrón oro y eligió un dinero que, en sí mismo, no está respaldado por nada más que en la “confianza” que hemos depositado en bancos y gobiernos.
Y siendo honesta con ustedes, yo ya no siento esa confianza. Prefiero que el valor de mi dinero no dependa de decisiones políticas, sino de un modelo matemático que está protegido por uno de los grandes inventos de la humanidad: la criptografía.
Para quienes lo escuchan por primera vez, la criptografía es una tecnología que protege tu información y asegura que solo tú puedas acceder a tu dinero.
Es como una cerradura digital imposible de romper.
Y gracias a ella, puedes custodiar y mover valor sin bancos, sin intermediarios, sin pedir permiso.
Lo más poderoso de bitcoin, de este nuevo y renovado sistema es que surgió de personas libres que construyeron una herramienta basada en principios.
Voy a hablarte de 5 principios que considero fundamentales:
1. Es seguro, sólo tu tienes acceso a tu dinero.
2. Es descentralizado, porque la red está en manos de todos los usuarios.
3. Es transparente, porque las reglas son públicas y todos pueden ver cómo funciona.
4. Es resistente a la censura, es decir, no existe autoridad que pueda impedir que envíes o
recibas dinero desde cualquier parte del mundo.
5. Y lo más importante, bitcoin es escaso. Sólo hay 21 Millones de bitcoin.
En este sistema no se puede pedir prestado a fantasmas (como ocurre con ciertos bancos) o imprimir desmedidamente. Es realmente, otra forma de vivir económicamente. Pero eso lo veremos más adelante. Se van a enamorar… y de paso renovar
.
En conclusión: la economía empieza en ti porque todo parte de la acción humana:
Ahora sabemos que usamos unos medios y no otros porque buscamos alcanzar fines específicos, según nuestras propias valoraciones.
Comprendemos que los precios, los mercados y los intercambios no surgen de fórmulas ni de leyes naturales, sino del encuentro entre personas que actúan, eligen y negocian.
Y entendemos que lo económico no es una construcción teórica separada de la
realidad.
Es el resultado de millones de decisiones humanas que ocurren cada día, en cada rincón del mundo.
— Pensaba que la economía tenía que ver con fórmulas matemáticas y números… no con nuestras acciones.
Hoy, muchas personas creen que la economía es como la física o la ingeniería. Una ciencia de números, ecuaciones y gráficas sofisticadas.
Pero Mises nos advierte que eso es un error profundo.
Porque la economía no estudia gases ni partículas.
Cómo lo hemos dicho, estudia personas. Personas que actúan con intención.
Definitivamente no existe una fórmula que pueda medir:
Cuánto vale para ti una tarde con tus hijos.
Qué significa para mí ahorrar en Bitcoin.
Por qué una mujer prefiere cuidar a su madre antes que tomar un empleo formal.
El valor, los fines, los sacrificios… todo eso es humano.
Y no cabe en una gráfica o documento matemático
Lo que nos muestra que hay un peligro de las estadísticas mal usadas
Es decir, las cifras pueden ser útiles, sí.
Pero también pueden ser peligrosas, (de hecho lo han sido)… si olvidamos que detrás de cada número hay una historia.
Podemos medir el desempleo, el PIB de un país, el precio del dólar…
Pero esos números no nos dicen por qué un campesino dejó de sembrar.
No nos explican por qué un joven dejó de estudiar para trabajar.
Ni por qué una madre decide cuidar a su hijos en casa en lugar de trabajar.
Les invito a que anotemos algo: Las estadísticas son mapas.
Pero la economía real es el territorio. Y ese territorio está hecho de elecciones, sacrificios, deseos, valores e historias.
Trabajemos un ejemplo que nos permita profundizar y discutir: el salario mínimo (a
propósito de la nueva reforma laboral en Colombia):
Si el Estado impone un salario mínimo más alto de lo que un trabajador puede producir,
ese trabajador —por más experiencia, educación o necesidad que tenga— no será contratado.
No porque el empresario sea malo, sino porque el empresario perdería dinero.
Y entonces, la norma que pretendía proteger al trabajador…
termina dejándolo por fuera del mercado.
Y esto ocurre un montón! La ley muchas veces ignora la lógica de la acción humana y suele causar el efecto contrario al que buscaba.
Entonces, para terminar con nuestro primer fundamento no olvidemos que la economía empieza contigo. Que nace en ti. En mí. El latido humano de la economía lo definimos en cada decisión que tomamos con intención.
Y si entendemos esto, entonces estamos listos para dar el siguiente paso.
Porque los siguientes fundamentos de esta teoría económica nacen de aquí, de esto que estamos haciendo ahora mismo: de la acción humana.